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Anticapitalistes
  
divendres 14 de gener de 2011 | Manuel
LA REVOLUCIÓN ES AHORA

Movimiento Hip - Hop Combativo

“Los millonarios necesitan que haya pobres, muchos pobres, millones de pobres, para poder seguir siendo millonarios, son los peces grandes que se comen a los peces chicos, ellos, su egoísmo, su cultura, ellos son nuestro enemigo y nosotros lo reconocemos, por eso hoy combativos, desde el Hip Hop, haciendo arte en la calle con poesía y barricadas, creando organización, creando conciencia, enseñando el amor, y no nos cansaremos, no nos rendiremos, queremos un mundo mejor para todos, donde nadie tenga que morir intentando sobrevivir…”

El Lobo, Hiphoplogía (Chile)

“Un b.boy más, un poli menos”

Esos rapers ahí, La Técnika.

Este mundo no nos corresponde

“Tenemos la rabia, ya que este mundo no nos corresponde”

La Rage, Keny Arcana.

Hay un sueño común que duerme en el fondo de todos los deseos de los oprimidos, aunque la gran mayoría de las personas no sean conscientes de él. Este sueño no es otro que el de la revolución. Sabemos que en nuestro contexto histórico y social hablar de revolución parece un disparate, no sólo impracticable, sino también inconcebible. Pero sabemos también que, aunque la revolución se antoje hoy imposible, no dejan de agravarse los motivos que la suscitan. Nuestras vidas cotidianas lo demuestran. Nosotros, los puteados y las puteadas de a pie, a los que nos suena el despertador para acudir al genocidio lento y silencioso del trabajo bajo el chantaje terrorista del paro y la pobreza; los que dormimos lejos del centro en barrios que son almacenes de mano de obra, diseñados bajo el mismo patrón que las cárceles, donde sobrevivimos como personas defectuosas con nuestras siempre malcuradas enfermedades; los que no somos más que números en gráficas elaborados por imbéciles y sádicos; los que todavía sufrimos el desprecio del racismo y del sexismo aunque, oficialmente, estos ya no existan; a los que cada anuncio publicitario nos incita a buscar algo que no encontraremos jamás y así pasan los años, reducidos a soledad e impotencia. Sólo hace falta viajar en el metro a las 7 de la mañana para comprender, en el hacinamiento sin sentido, en el fondo de esos ojos sin premio ni ilusión, que la rabia hierve, y que organizando el detonador adecuado, puede explotar.

Nuestras vidas no son nuestras. Cuando la única libertad realmente permitida es elegir la mercancía con la que consolarnos por el tiempo perdido trabajando para otros, el único arte que tiene mérito, la única acción que nos hace humanos, es la revuelta. Vuestra democracia parlamentaria es mentira. Un dispositivo automático de turno de partidos, de marionetas al servicio de grandes intereses, de poli bueno y de poli malo que se reparten las tareas de un proyecto común consensuado y planificado entre los bastidores de la burguesía desde hace décadas. Igual que el sistema de la Restauración que padecimos a principios de siglo, con la única diferencia que el pucherazo electoral ya no os hace falta, aunque no dudáis en acudir a él en casos excepcionales, ilegalizando las propuestas que os incomodan. La televisión da la orden, nosotros obedecemos y la ejecutamos, porque estáis suprimiendo todas las instancias de encuentro y comunicación entre personas, esas instancias que nos permitirían contrastar la información, descubrir nuestros verdaderos problemas y haceros frente de manera directa.

A nuestro descontento, a nuestras insobornables ganas de vivir una vida plena y no de mendigarla, que bastarían para justificar y armar un nuevo asalto revolucionario a los cielos, se unen las circunstancias de la época en la que nos ha tocado vivir. Por primera vez en bastantes años, el flujo de la marea revolucionaria puede subir objetivamente. Nuestras ganas de tumbar este sistema coinciden con uno de sus mayores momentos de debilidad. A nuestro alrededor, toda una civilización que se hunde en su propio peso: el capitalismo hace aguas, no sólo por entregarse a malabares financieros que se le han caído encima, sino porque su rapiña está agotando los recursos naturales que su delirante y cruel metabolismo necesita. El cenit del petróleo anuncia una nueva gran depresión, mucho más profunda que la de 1929, que condicionará la vida social del siglo XXI. Nos encontramos en la frontera de una época histórica inédita, con nuevas reglas de juego, en la que se abrirá otra vez el combate entre distintos modelos de entender la sociedad, y en el que nuestros proyectos utópicos volverán a tener algo que decir. Las primeras grandes respuestas al colapso capitalista estallan ya por todo el mundo. Las banlieues francesas ardieron en el 2005 denunciando en actos la exclusión y la basura guardada bajo la alfombra del Estado de Derecho, Grecia acaba de vivir la revuelta más importante de Europa desde Mayo del 68, en Chile se recrudece la guerra social, América Latina entera está atravesada por una serie de procesos que, aunque algunos podamos discrepar respecto a sus estrategias (preeminencia de la vía electoral-institucional), no podrían producirse sin una agitación creciente de las masas oprimidas. Respuestas más pequeñas, mucho más invisibles pero igual de importantes, se suceden por todas partes.

Evidentemente, no provocaremos la nueva subversión; somos parte de ella, venimos con ella. No somos causa, somos una de las muchas consecuencias. La insurrección que viene estará tejida por mil hilos diferentes que convergirán en un punto de liberación común. Uno de ellos será el Hip Hop. ¿Por qué el Hip Hop?

Así es el Hip Hop

“Denuncia, lucha, educación, conocimiento, amor, mensaje, acción… pues así es el Hip Hop”.

Hip Hop por esencia, Mc Erko.

Como Movimiento de Hip Hop Combativo aspiramos a tener un aporte propio, desde el Hip Hop, en la reaparición de la lucha revolucionaria. ¿En qué basamos esta apuesta por el Hip Hop? ¿No se trata el Hip Hop, en el mejor de los casos, de un mero lenguaje expresivo, cuando no directamente, según la versión que nos ofrecen los medios de comunicación, de un culto al fetichismo de la mercancía y a los valores más infames del capitalismo (sexismo, competitividad, apología del consumismo)? Vaya por delante que amamos el Hip Hop, pero nuestra intención de utilizarlo como arma no responde al capricho de una identidad. No somos ni una tribu ni una cultura urbana ni ningún otro disfraz que esta sociedad pone en venta para que la gente se sienta parte de algo. Entendemos el Hip Hop como un método que puede ser útil porque contiene ciertas características que consideramos revolucionarias. Para entender sus posibilidades, es necesario repasar un poco su carácter y su historia.

El Hip Hop nace en el Bronx a finales de los años 70. El concepto engloba un conjunto de expresiones populares, con raíces afroamericanas (los cuatro elementos: mc´s, dj´s, graffiti, breakdance) que tienen una filosofía, una práctica social y unas señas de identidad comunes. Aunque el Hip Hop es inseparable de la tradición cultural negra en Estados Unidos y de sus luchas, y muchas de sus pautas pueden rastrearse hasta África, lo históricamente significativo del Hip Hop es su universalización, que ha roto con todo confinamiento racial y cultural. Una de las claves que explica esta universalidad del Hip Hop es su sencillez, su simplicidad técnica, y por tanto su enorme potencial popular, aunque hay otras muchas, algunas positivas, como su multirracialidad y otras más negativas (no podríamos negarlo) como el hecho de que el Hip Hop se ha convertido en industria de masas. Canciones que recuperan la tradición oral y que testimonian la vida cotidiana del barrio, improvisaciones, corros espontáneos, conciertos sin instrumentos que comenzaron a montarse en la calle conectando un tocadiscos a una farola, música construida a base de robar otras músicas, danza y pintura que tienen en la vida de calle, y no en ninguna institución, su campo de acción y de reconocimiento…en definitiva, el Hip Hop otorgó a los estratos sociales oprimidos de EEUU, y luego por extensión del resto del mundo, una democratización de la creatividad de un alcance históricamente inédito. En este sentido no es arriesgado afirmar que el Hip Hop ha dado un paso más allá del Punk en el espíritu del “hazlo tu mismo” y en el programa de construir vías de expresión y creación verdaderamente accesibles. Si en una hipotética sociedad sin clases el talento ya no sería privilegio de unos pocos sino que conformaría una especie de comunismo del genio en el que todos y todas tendríamos algo que aportar, el Hip Hop ha sido, hasta día de hoy, su ensayo más profundo.

En resumen, para la mayoría de los chavales, el contacto con el Hip Hop supone la apertura de unas vías de expresión que, por su posición social, suelen permanecen cerradas. Vaneigem dijo una vez que la creatividad es la cosa mejor repartida del mundo. El Hip Hop ha sido el mecanismo por el que millones de personas oprimidas y explotadas han podido ejercitar su creatividad escondida; al hacerlo, en muchos casos, han podido reconocer, denunciar y combatir su condición de explotados. Pero todavía hay más. En sus orígenes, el Hip Hop sirvió para reconstruir los tejidos comunitarios en barrios marginales, donde la exclusión social y racial y los instrumentos de control social del Estado (represión, drogas) fomentaban altas dosis de violencia interna en unas comunidades desarticuladas. Gracias a su accesibilidad, a través del Hip Hop se canalizó el odio entre bandas hacia la competición artística, siempre bajo un principio ético característico del Hip Hop, que es el optimismo militante y la alegría constructiva, en palabras de Bambaata: “sacar a la gente de lo negativo y meterla en lo positivo”. Este papel del Hip Hop como rearticulador de las comunidades rotas por el capitalismo sigue siendo efectivo en muchas partes del mundo, y aunque nuestros barrios (todavía) no han alcanzado el nivel de descomposición de las periferias de otros lugares, su destrucción empieza a pasarnos factura. Nuestra capacidad para dejar de sufrir la historia y empezar a construirla depende de que, en primer lugar, logremos reactivar las redes que nos mantenían comprometidos por vínculos de solidaridad y apoyo mutuo. Luchas vivas requieren de su material conductor, que son barrios vivos. El Hip Hop ha demostrado, y demuestra en todo el mundo, que puede resucitarlos.

Paz, unidad, y respeto, el famoso código de valores del Hip Hop, son principios básicos cuando se trata de cohesionarnos entre los oprimidos, divididos y fragmentados en mil pedazos por los ataques del enemigo. Cuando nuestra autodefensa madura, ya no se trata sólo de no matarnos entre nosotros, sino de reconocer a ese enemigo común y pasar a la acción. Y toda acción que quiera repercutir necesita, además de organización y de información precisa, de una chispa que la active y un temperamento que mantenga la tensión. Este temperamento lo crean símbolos, que concentran y condensan los sentimientos, como por ejemplo las canciones. No puede haber revueltas sin canciones, canciones que aviven la pasión rebelde, canciones que despierten la fuerza. El Hip Hop también ha sido la banda sonora de muchos de los últimos levantamientos populares de la juventud urbana, como en los Ángeles en el 92 o en Francia en el 2005 y seguirá siéndolo. Así pues, tomamos nota de esta capacidad ofensiva del Hip Hop en tiempos de cólera, y creemos que no es inverosímil pensar que el Hip Hop en general, y el rap en particular por su capacidad de combinar propaganda y contrainformación, pueden jugar un papel importante en la extensión de la conciencia revolucionaria y del temperamento rebelde que vayan a darse en las próximas décadas.

Por último, quizá lo más revolucionario del Hip Hop es que, con todas las posibilidades que hemos analizado, simplemente está ahí, extendido por todas las ciudades del mundo de una manera masiva. No hay que construirlo, no hay que generarlo con un esfuerzo voluntario, estamos ya dentro de él, ya está vivo y en marcha. Aunque manipulado por los intereses capitalistas, que quieren rebajarlo a una moda y una identidad de consumo, el Hip Hop está generando ya mismo verdaderos espacios de encuentro entre personas. Sólo hace falta aprovechar estos espacios de encuentro, que se dan por si solos, para activar sus posibilidades. De Sao Paulo a Marsella, de Dakar a Santiago de Chile, el Hip Hop está ejerciendo como punto de confluencia desde el que se viene realizando un proceso generador de conciencia de gran alcance.

Todo esto puede sonar ridículo para cualquiera que conozca el panorama Hip Hop aparentemente existente, y más en España. Como no podía ser de otro modo, el Hip Hop no ha sido ajeno a las contradicciones que a los oprimidos nos atraviesan, sirviendo en muchos casos de dinamizador de todas las miserias que esta sociedad genera: individualismo, drogas, conductas mafiosas, machismo, ostentación etc. Si a esto le añadimos la operación llevada a cabo desde el capitalismo para recuperar el Hip Hop y convertirlo en un producto (algo relativamente fácil cuando el Hip Hop puede servir de trampolín para el ascenso social de mucha gente verdaderamente hundida) tenemos como resultado un Hip Hop que parece contradecir de principio a fin nuestras tesis. Sin embargo, independientemente de la conciencia política de un mc o de un escritor de graffiti, e independientemente del uso capitalista que se hace de él (industria discográfica, pagar por un sámpler, exponer en un museo), consideramos que el modo en que el Hip Hop se hace tiene la posibilidad de atentar contra el modelo cultural capitalista porque permite rompe algunos de sus principios básicos: rompe con la propiedad intelectual a través del sámpler, que es un modo de expropiación; rompe con la mercancía a través, por ejemplo, del graffiti, que se “regala” a la ciudad; rompe con la dependencia económica gracias a la sencillez de sus técnicas (en un caso límite, el rap solo necesita para producirse dos personas y nada más: una que haga un ritmo con un beatbox y otra que rapée, es decir, coste cero, autonomía total); rompe con la especialización artística gracias a que esta sencillez de sus técnicas generaliza la participación (y en muchos casos, como en el breakdance o en los corros de mc´s, se configura el círculo como una disposición que elimina los espectadores y en la que todos construyen el momento de igual a igual). En definitiva, el Hip Hop por su misma forma, aunque sus contenidos lo desmientan, puede empuñarse como un desafío a la cultura capitalista. Sólo hace falta tomar conciencia de esta potencialidad revolucionaria, para exprimir todo su jugo, y el Hip Hop se convierte entonces en un arma de cambio social.

Haciendo lo que debemos

“Haz lo que debas y no lo que se supone que tienes que hacer”

En la calle, Zona Norte Posse

El Movimiento Hip Hop Combativo nace a raíz del Encuentro de Hip Hop Combativo realizado en el CSO La Casika, de Móstoles, en Abril del 2009. La convocatoria del encuentro fue lanzada por el taller de educación popular Rompe el Círculo; su objetivo principal, construir un punto de reunión en el que muchas propuestas y colectivos que entendían el Hip Hop como herramienta de lucha pudieran conocerse y, dado el caso, coordinarse en un proyecto común; como fuente de inspiración de Rompe el Círculo, el referente de la Red de Hip Hop Activista de Chile, puesto que algunas personas del taller habían participado en ella de primera mano.

Desde entonces, y además de otras acciones, el Movimiento se ha involucrado en un intenso proceso de debate interno para definir sus propias coordenadas, debate que hoy está dando ya sus primeros frutos. A través de este manifiesto queremos exponerlos a grandes rasgos.

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Como Movimiento Hip Hop Combativo nos consideramos un colectivo político Hip Hop que quiere tener un aporte propio, desde el Hip Hop y como Hip Hop, en las luchas sociales. Lo que significa que rechazamos rebajarnos a ser un colectivo artístico con sensibilidad política, como rechazamos también la fórmula de ser un colectivo político externo al Hip Hop que instrumentaliza el Hip Hop para sus fines. Aunque nosotros también entendemos que el Hip Hop es esencialmente un medio, un arma, la diferencia es que al ser nuestra arma, porque ya formamos parte de él, sabemos sacar su mejor partido.

Evidentemente nuestra realidad como oprimidos no se levanta desde el Hip Hop; antes que nada somos personas explotadas, definidas y administradas por el poder según nuestra posición de clase, nuestra raza, o nuestro género. Así pues, nuestra propuesta no puede entenderse como aislada, sino como implantada en un contexto de luchas y confrontación que es mucho más amplio que el Hip Hop. Sabemos que nuestra labor sólo tendrá sentido si desde el Hip Hop, con sus herramientas, desbordamos el Hip Hop en una relación y coordinación permanente, pero en igualdad, con otros colectivos y otras propuestas.

Advertir que al emplear el término Hip Hop lo hacemos en un sentido amplio (los famosos cuatro elementos o los nueve elementos según Krs One) y no en el sentido estrecho que reduce el Hip Hop al rap. Uno de nuestros retos es que la práctica subversiva desde el Hip Hop incluya también sus otras facetas, como el graffiti o el breakdance.

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La dimensión ideológica del Movimiento es diversa. Teniendo como objetivo común la intervención revolucionaria, consideramos que las afinidades y las diferencias deben aparecer en la práctica de la lucha y no que nuestras respectivas etiquetas políticas las marquen de antemano. Así pues dentro del Movimiento conviven planteamientos ideológicos distintos, desde anarquistas a marxistas, desde libertarios a garveyistas, que funcionan porque existen unos mecanismos de organización consensuados: la autogestión y la horizontalidad asamblearia.

Aunque el horizonte final del Movimiento sea la Revolución Social, entendida como la liberación más profunda de la sociedad y de la vida en la que nos hallamos, entendemos que el proceso revolucionario se compone de toda una serie de frentes que, aunque interconectados entre si, cada uno tiene sus particularidades: anticapistalismo, antifascismo, antirracismo, antisexismo, antiimperialismo, descolonización de la vida cotidiana… Como Movimiento Hip Hop Combativo asumimos los planteamientos particulares de cada uno de estos frentes y aspiramos a obrar en consecuencia, sin perder nunca de vista que los vivimos como partes de un todo. Ese todo integrado será nuestra propia lucha, que deberá a su vez autointegrarse en un todo mucho mayor (el proceso revolucionario).

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Como Movimiento, nuestra apuesta por la diversidad es radical y tiene un fundamento político. Aspiramos a ser un espacio de convivencia revolucionaria que permita unir, contra el enemigo común, todo lo que está falsamente separado, separado por las viejas etiquetas, separado por los tics y los prejuicios mutuos. Esto tiene un valor político de primer orden, porque cualquier combate eficaz que se quiera plantear tendrá que realizarse, necesariamente, desde la cooperación entre gente con planteamientos en parte similares y en parte distintos. En esta línea creemos en el concepto de autointegración, que significa que los colectivos y las personas han de incorporarse autónomamente al proceso de transformación social salvaguardando y respetando sus particularidades y diferencias si las condiciones lo permiten.

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Los principios organizativos del Movimiento Hip Hop Combativo son dos. Por un lado la horizontalidad, que se concreta en la asamblea como mecanismo de funcionamiento, en el que cada persona puede participar en igualdad de condiciones, como también en la ausencia de cargos y posiciones de poder. Por otro la autogestión, entendida como construcción de unos mecanismos de subsistencia que ensayen el tipo de relación social a la que aspiramos y sobre los que nosotros mismos tengamos el control, facilitando la independencia de nuestros proyectos, y por tanto, su fortalecimiento. En ese sentido, mantenemos abierto un debate interno sobre la autogestión, paralelo a un proceso de investigación y experimentación al respecto, porque consideramos que se trata de un tema fundamental del movimiento revolucionario.

A nivel funcional, las tareas del Movimiento han sido subdividas en: seis comisiones generales (información, organización y lazos sociales; autogestión; educación popular; eventos; diseño; registro); áreas específicas, que son campos concretos (por ejemplo lucha contra el racismo) asumidos por gente ya vinculada de antemano a dichos campos y que se articulan con todas las comisiones; proyectos, integrados en el Movimiento pero cuya responsabilidad recae en personas que se comprometen a título personal (un fanzine, un programa de radio etc.). Todas estas tareas son coordinadas y gestionadas por la asamblea del Movimiento.

A nivel territorial, esperamos que el crecimiento del Movimiento multiplique focos de una actividad descentralizada por distintos lugares. Lo que hoy es la asamblea del Movimiento deberá convertirse en un futuro en la asamblea de Madrid, o incluso de cada barrio si las condiciones lo permiten, vinculada en forma de red con otros núcleos que, bajo unos principios compartidos, mantendrán su autonomía y sus particularidades, estando todos coordinados según las necesidades de la lucha, pues la organización tampoco es un fin en si mismo, sino que es organización de las tareas y los objetivos.

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El objetivo final del Movimiento es contribuir al cambio social revolucionario, pero esta idea resulta demasiado abstracta. La verdad es concreta, y como tal, nos hemos marcado una serie de objetivos, algunos a corto y otros a largo plazo, que creemos pueden poner su granito de arena a la hora desatar la fuerza que vuelque el orden establecido. Son los siguientes:

- Revitalizar el tejido social de nuestros barrios, reconstruyendo los vínculos comunitarios que el capitalismo ha destruido en las últimas décadas con la supresión de la calle y el fomento del aislamiento y la separación social. Entendemos que este es uno de nuestros fines prioritarios porque sin un tejido social denso la concienciación y la lucha caen en saco roto, convirtiéndose las iniciativas en guetos.

- Difundir mensajes, propaganda y contrainformación, a través del lenguaje del Hip Hop (rap, graffiti) así como de otras vías de comunicación de las que le Movimiento piensa dotarse (un programa de radio, un fanzine, una página web).

- Presentar una alternativa al Hip Hop capitalista en todos sus aspectos, tanto en valores y función social como en infraestructura. Construir, por tanto, un circuito Hip Hop autogestionado que sea potente y que esté vinculado a las luchas sociales.

- Participar en el conflicto social en todas aquellas vertientes de las que nos consideremos parte, tanto mediante el respaldo en la acción directa como mediante la financiación o la solidaridad. Participar en los procesos constructivos de diversos colectivos mediante dinámicas de coordinación, compromiso y apoyo mutuo.

- Contribuir a generar dinámicas de autoformación y educación popular tanto dentro de los colectivos revolucionarios como implantadas en nuestros barrios.

- Servir de confluencia donde intentar superar algunos de los viejos lastres de los colectivos revolucionarios. Hemos hablado ya del problema de los encajonamientos ideológicos. Otro ejemplo, la composición racial de los colectivos políticos, pues aunque se declaren antirracistas siempre es muy homogénea.

- Puesto que el Hip Hop tiene una fuerte presencia entre la gente más joven, actuar como una primera línea paral a toma de conciencia.

- Abrir espacios. Mediante bdistintas estrategas, que den soporte y cobertura a los proyectos del Hip Hop combativo en Madrid.

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Para lograr nuestros objetivos, y ser coherentes con los mismos, hemos trazado una serie de estrategias o líneas de acción generales para el conjunto del Movimiento. Algunas ya han sido mencionadas, porque además de estrategias son principios organizativos, como la horizontalidad y la autogestión. Otras, como la autointegración, han sido explicadas al calor de nuestra diversidad. Se ha aludido también a la acción directa, la autodefensa y la educación popular. Creemos necesario aclarar desde que coordenadas vamos a manejar estas tres ideas.

- Entendemos la acción directa, en un sentido amplio, como la resolución de los problemas que nos afectan sin intermediarios ni instituciones, cara a cara con el conflicto. Desde este planteamiento, la acción directa puede incluir desde la desobediencia civil hasta el sabotaje pasando por el boicot, la manifestación, la denuncia, el activismo creativo, la propaganda o el diálogo sin mediadores. Como Movimiento Hip Hop Combativo aspiramos tanto a generar nuestras propias posibilidades para la acción directa como a participar, a través de la acción directa, en el conjunto de luchas que nos rodean y de las que también formamos parte.

- Consideramos la autodefensa como el principio ético y de conducta que deben asumir los individuos y los colectivos que abrazan la causa de la libertad y rechacen tanto al opresor como la posibilidad de convertirse alguna vez en opresores. No obstante, el funcionamiento normal de este sistema es violento y opresor en sí mismo, y para los que vivimos vidas extorsionadas el ataque será siempre una autodefensa legítima.

- Manejamos el término educación popular como lo pueden manejar en América Latina, y que en Europa podría asimilarse con ciertas prácticas de autoformación cercanas a la pedagogía libertaria. Creemos que la educación popular debe ser un pilar básico de cualquier colectivo y de cualquier proyecto político, porque todo proceso de cambio social necesita, y a la vez produce, un proceso de aprendizaje y un conocimiento crítico que, para ser efectivo, debe ser consciente, explícito y organizado. Los sucesos revolucionarios en la España de los años 30 son inexplicables sin comprender todo el trabajo de autoformación del proletariado. La burguesía, en su momento, delegó en elites intelectuales la tarea de pensar su revolución. Como nuestra revolución quiere acabar con todas las elites, debemos ser nosotros mismos los que asumamos la responsabilidad de prepararnos y estudiar para analizar nuestro camino, comprender el funcionamiento del mundo y pensar la revolución que queremos.

Dentro del Movimiento, concebimos la educación popular atravesando todo el proceso pero, de manera más clara, en dos instancias: equipos de investigación y talleres. Los equipos de investigación se encargarán de explorar dentro de las líneas de investigación que de momento nos hemos marcado como prioritarias (funcionamiento del capitalismo, historia, movimiento obrero y movimientos sociales, Hip Hop, alternativas al capitalismo, recursos revolucionarios y autodefensa). Los talleres son los momentos donde la educación popular cristaliza: espacios permanentes de autoconstrucción de conocimiento de una manera horizontal, alrededor de un tema mediante la reflexión crítica y el diálogo colectivo.

Además de estas grandes líneas de estrategia, hemos concebido otras más específicas pero de igual manera importantes:

- Respecto a los eventos que organicemos, ir más allá del modelo del concierto, y complementar las actuaciones musicales con charlas, talleres o debates.

- Respecto a la difusión, funcionar a través de campañas temporales que sean capaces de movilizar y concentrar de manera efectiva los recursos del Movimiento.

- Respecto a la revitalización del tejido social de nuestros barrios, poner énfasis en la reapropiación del espacio público mediante la acción directa, tal y como viene planteando la fiesta y el espíritu de La Calle es Gratis u otras propustas desde hace años.

- Respecto al Hip Hop, asumir la responsabilidad de acercarnos a hablar con toda la gente que de alguna manera formen parte de él, independientemente de su afinidad con el Hip Hop político.

7

A día de hoy, el Movimiento Hip Hop Combativo engloba a personas, grupos y colectivos de distintos barrios de Madrid, colectivos de Navarra y tiene conexiones con gentes y colectivos del Hip Hop combativo en el resto del mundo. Esperamos que sea sólo el principio. Este manifiesto responde al objetivo de presentarnos y presentar una declaración de principios o intenciones que nos lleve a encontrarnos con nuestros aliados y nuestros cómplices naturales, sean gente del Hip Hop, de los círculos revolucionarios o gente común, sin etiqueta ni militancia, que se siente identificada con lo aquí expuesto. Acercaos con vuestro aporte, vuestras propuestas, para compartir, aprender, tramar, organizar y pelear juntos. Nuestra complicidad será nuestra fuerza. Nuestra fuerza será la solución.

Porque la revolución es ahora.
Y ya casi es ahora.

Movimiento Hip Hop Combativo. 16/11/2009

Para contactar: movimientohiphopcombativo@gmail.com

Font: http://movimientohiphopcombativo.wordpress.com/manifiesto/ Amb enllaços.

+ Info:

A mí me gusta el rap político y consciente, porque el hip hop es lucha y no negocio. Nikone

DeLaRue Squad – Al Pie Del Cañón (2010)

KRONSTADT

Ender – Transgressio Verbal (2010)

At Versaris & Asstrio. Un trio de cel (en directe)

Riots are Poetry (Disturbios son Poesía)


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