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dijous 13 de gener de 2011 | Manuel
+ Contra la fal·làcia de la inevitabilitat. Sandra Ezquerra

Falsedades sobre las pensiones (Vicenç Navarro) + Las pensiones públicas no están en crisis y no debemos creernos eso (Entrevista a Miren Etxezarreta)


Falsedades sobre las pensiones

VICENÇ NAVARRO, Público 13/1/2011

El retraso obligatorio de la edad de jubilación se basa en varios supuestos que son erróneos. Por ejemplo, se ha argumentado frecuentemente, por parte de aquellos autores que favorecen tal retraso, que, puesto que la población vive ahora muchos más años que antes, está también en condiciones de poder trabajar durante más tiempo. Se asume que, al haberse incrementado cuatro años la esperanza de vida en España en los últimos 20 años, la gente muere ahora cuatro años más tarde que hace 20 años, lo cual no es cierto. Los que hacen tal supuesto ignoran cómo se calcula la esperanza de vida de un país.

Supongamos que España tuviera dos habitantes: uno, Juanito, que muere al día siguiente de nacer y otro, la señora María, que muere a los 80 años. En esta España de dos ciudadanos, la esperanza de vida promedio sería de (0+80):2=40 años. Pero en un país vecino llamado Vecinolandia hay también sólo dos ciudadanos: uno, Pepito, que no muere al día siguiente de nacer, sino 20 años más tarde y la otra vecina, la señora Julia, que, como la señora María de España, muere a los 80 años. La esperanza de vida promedio de Vecinolandia es de (20+80):2=50 años, es decir, diez años más que en España. Pero esto no quiere decir (como constante y erróneamente se asume) que la señora Julia viva diez años más que la señora María. Lo que ha ocurrido es que la mortalidad de los infantes y jóvenes es mucho más baja en Vecinolandia que en España. Y esto es lo que ha estado ocurriendo en España en los últimos 20 años: la mortalidad infantil y juvenil ha ido descendiendo, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando. Ni que decir tiene que los mayores (de 65 años y más) también han visto alargada su vida, pero mucho menos que los famosos cuatro años. En realidad, desde el año 1991 ha aumentado sólo 2,3 años.

Un segundo error que se hace es suponer que, puesto que la población vive más años, tal población puede continuar trabajando después de los 65 años, con la misma capacidad y vitalidad de trabajo que tiene a los 65. Se asume, pues, que al vivir más años la edad de envejecimiento también se retrasa. De ahí que se considere (erróneamente) que si ahora las personas que llegan a los 65 años viven 2,3 años más que hace veinte años, tales personas tendrán 2,3 años más de vida saludable, retrasando la edad de envejecer 2,3 años más. Esto no es así. En realidad, la edad de envejecimiento se ha adelantado, en lugar de retrasarse.

Eileen Crimmins y Hiram Beltrán-Sánchez, investigadores del Centro de Geriatría de la Universidad del Sur de California, han publicado recientemente el artículo “Mortality and Morbidity Trends: Is there compression of Morbidity?” (“Tendencias de mortalidad y morbilidad: ¿existe una reducción de la morbilidad?”) en la revista Journal of Gerontology (06-12-10) que analiza la evolución de los años de vida saludable (es decir, vida sin enfermedades) que tiene la población en EEUU. Pues bien, tal estudio concluye que una persona que tenga 20 años ahora, tendrá un año menos de vida saludable durante toda su vida que una persona de 20 años de hace diez años, y ello a pesar de que la esperanza de vida del primero sea mayor que la del segundo. Tales autores subrayan que es un error creer que el hecho de que las personas vivirán más años significa que van a vivir más años con salud. Tal supuesto asume erróneamente que las mismas causas que determinan que la población viva más años determinan también que sean años más sanos, lo cual no es cierto.

De ahí la importancia de tomar como indicadores de vida laboral potencial (es decir, el número de años que el trabajador puede continuar trabajando) el número de años saludables durante la vida de una persona, antes y después de los 65 años, en lugar de considerar los años de vida que tendrá a partir de los 65. Tomando aquel indicador –años de vida sanos–, resulta que tal número ha disminuido en EEUU desde 1998. Se vive más años, pero menos años con salud. Un hombre de 20 años en 1998 puede esperar vivir 45 años más sin tener una de las tres mayores enfermedades crónicas (enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes). Pero estos 45 años descendieron a 43,8 años en el año 2005, es decir, más de un año. En las mujeres jóvenes pasa de 49,2 a 48 años durante el mismo periodo.

Otro indicador es la existencia de problemas de movilidad, definiendo como tal la capacidad de subir una escalera de más de diez escalones, andar más de medio kilómetro o estar de pie más de dos horas sin ninguna ayuda. Un joven de 20 años hoy tendrá –como promedio– 5,8 años de movilidad limitada, comparado con sólo 3,8 años hace diez años, es decir, dos años más. Una mujer joven que tiene 20 años ahora tendrá 9,8 años sin movilidad, comparado con 7,3 años hace diez años.
Todos estos datos muestran que hemos podido retrasar el año en que nos morimos, pero no necesariamente retrasar ni la edad de envejecimiento ni la cantidad de enfermedades que tenemos. Desde 1998 a 2006 pudimos retrasar, por ejemplo, la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares entre los varones de edad avanzada, pero no el inicio de esta enfermedad crónica. Lo mismo en cuanto al cáncer y la diabetes, que han crecido, por cierto, durante estos diez años, sobre todo en las poblaciones de más de 30 años. Es decir, se ha mejorado el diagnóstico de las enfermedades y la supervivencia de los enfermos, pero no hemos reducido o eliminado tales enfermedades crónicas.

Pero lo que es incluso más preocupante es que existe un gradiente de cronicidad según la clase social del individuo, de manera que las limitaciones de movilidad y salud son más acentuadas en las clases populares que en las clases de renta alta (que son las que tienen mayor influencia política y mediática en nuestras sociedades). Todos estos datos son ignorados en la propuesta de retrasar obligatoriamente dos años la edad de jubilación.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Public Policy
en The Johns Hopkins University.

Ilustración de Mikel Jaso

Font: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2917/falsedades-sobre-las-pensiones/

+ Info:

El retraso de las jubilaciones. Vicenç Navarro, Público 16/12/2010

¿El debate de las pensiones? Vicenç Navarro. "La democracia española es profundamente limitada y lo que está ocurriendo en el retraso de la jubilación a 67 años es un ejemplo de ello"


Las pensiones públicas no están en crisis y no debemos creernos eso

Entrevista con Miren Etxezarreta, doctora en Economía, realizada por Juanjo Basterra en el diario GARA.

Miren Etxezarreta rechaza que haya que acometer un nuevo recorte de las pensiones. «Se hace para beneficiar al sistema privado de pensiones, que tienen un enorme poder». A su juicio, es «una estrategia diseñada por el poder económico» en la que el Gobierno español «ha obedecido». Cree que CCOO y UGT tendrían que «haber abandonado ya la mesa de negociación»

Miren Etxezarreta es doctora en Economía por la London School of Economics y catedrática emérita de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Experta en pensiones, sostiene que la reforma planteada por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene como objetivo «disminuir las pensiones y empobrecer a la sociedad». Critica a CCOO y UGT porque ante la «agresión social» que supone la reforma «se tendrían que haber levantado de la mesa» pero, a su juicio, «están intentando salvar la cara al PSOE».

¿Qué análisis hace de lo que se está conociendo hasta ahora de la reforma de las pensiones?

En enero del año pasado hicieron una propuesta y están jugando con los distintos elementos de la misma. El objetivo fundamental es clarísimo: disminuir las pensiones. Si no lo hacen por un lado, será por otro. Lo de subir de 65 a 67 años es el «engañabobos», pero es más grave tener que cotizar 41 años, o que aumenten de 15 a 25 años el cómputo para calcular la pensión; o que suban de 15 a 18 años cotizados para tener derecho a una pensión. Ahora, si tienes 14,5 años cotizados no tienes derecho a pensión, si pasan de 15 a 18 años se complicará para mucha gente. Tienen una serie de fichas-objetivo y las van sacando y jugando como más les conviene a nivel político. Sacan unas y esconden otras, pero al final las emplearán todas.

Por otra parte, los sindicatos lo que están intentando a toda costa es conseguir algo para no tener que hacer la huelga general, porque ya era hora que se hubieran levantado y se hubieran ido de la mesa.

¿Se refiere a CCOO y UGT?

Sí. CCOO y UGT están buscando motivos para salvar la cara. Si no fuera tan patético y tan dramático, sería chistoso. Siguen horas y horas hablando, pero saben que no se puede mover. Están salvando la cara al Gobierno del PSOE. Desgraciadamente es así, lo vistan como lo vistan.

¿Esta reforma beneficia a las pensiones privadas?

El objetivo de toda la operación no es otro. Tiene un calado que supera al europeo, es mundial. Todo esto se inicia con el informe del Banco Mundial del año 1994, desde entonces están dando pasos en esa dirección. El Pacto de Toledo en 1995 fue hacia esos objetivos y ahora han visto una oportunidad fantástica de hacerlo dentro de los programas de ajuste. Si aceptáramos que todo esto es necesario, me pregunto por qué se quiere hacer en 2011 cuando en el peor de los casos los problemas del sistema público empezarían en el año 2023.

¿Por qué debemos confiar en quienes han fallado siempre con las predicciones?

Cierto. Fallaron con la proyección de la población. Nos dijeron que el sistema público quebraría con el cambio de siglo, etc. Son fallos garrafales. En el fondo de todo esto hay una operación de largo alcance del sistema financiero. Piensa que los grandes fondos de pensiones son el primer inversor del mundo. De todo los flujos de capitales que hay rondando por todo el mundo, representan el 22%. Mucho mayor que cualquier otro. Se juegan mucho.

¿Es complicado darle la vuelta a esta situación?

No es complicado, es un problema de poder. Bastaría con que se hiciese una fuerte reforma fiscal para que los impuestos pagasen una parte importante de las pensiones. ¿Por qué demonios los pensionistas tienen que estar financiados con las cotizaciones de los trabajadores y de las empresas? ¿Quién financia el Ejército, la Casa Real, la Educación, etc? Muy fácil, los impuestos. ¿Por qué las pensiones se tienen que pagar con las contribuciones de los activos? Los argumentos existen, pero es un problema de poder.

¿El Gobierno del PSOE no tiene poder?

No, en absoluto. Ni poder, ni voluntad.

¿Y el europeo?

Tampoco. Piensa una cosa, y es que el año 1988, antes del informe del Banco Mundial, el Estado español aprobó la ley que permitía las pensiones privadas con fuertes desgravaciones fiscales. Esto viene de lejos.

¿Está planificado?

Creo que sí. Aprovechan ahora porque es buen momento. El argumento de Zapatero de que somos tan machos que nos sacrificamos por algo que hay que hacer…, no es verdad que haya que hacerlo de esa manera.

¿A su juicio, qué es lo que habría que hacer?

No es sencillo. Primero, que nadie firme pensiones privadas. La publicidad es más fuerte que nunca en este momento. No creernos que las pensiones públicas están en crisis, porque no es real y es dudoso que lo vayan a estar en las fechas que nos dicen. Si fuera así imaginémosnos, hay otros remedios: como pagar con impuestos, pero para eso hace falta una reforma fiscal con fundamento.

¿Cómo se podría aplicar?

Hay como tres etapas. ¿Qué se puede hacer inmediatamente? Subir las contribuciones. Porque los viejos somos familia de los jóvenes, si no hay pensiones, quién va a mantener a los viejos.

Segundo, depurar los gastos que paga la Seguridad Social que no tendría que pagar. Por ejemplo, las bonificaciones a los empresarios por contratación. Revisar qué gastos tiene que pagar.

Y, en tercer lugar, subir los intervalos de salarios; cada pensión entra en un intervalo de salario, el máximos salario es de 3.186 euros. Que se suba para que paguen más. Pero lo más importante es la mejora del mercado de trabajo. Hay pocos cotizantes, hay cuatro millones de parados que están a la espera de contribuir, pero que no tienen trabajo. Habría que mejorar eso y llevar adelante una reforma fiscal profunda.

Ya, pero con la última reforma laboral hemos ido al otro lado, a la precarización del mercado.

Cierto. Nos dicen que es un problema serio, sí; pero no hay voluntad de enfrentarlo con seriedad, se están enfrentando den- tro de parámetros que hacen imposible alcanzar una mínima solución. A plazo más largo, creo que es importante ofrecer perspectivas reales. Creo que debemos ir a un sistema de pensiones que no tenga relación con la vida laboral de la gente. Si resulta que la riqueza de un país es fruto del esfuerzo de ese país, ¿por qué tienen que pagar las cotizaciones los activos? ¿Por qué no tiene que pagar el capital? Si de la riqueza la mitad se va al capital, sería lógico que el capital pague una parte del mantenimiento de los ancianos. Ahora, no pagan nada.

¿La tercera etapa?

La tercera sería buscar otros sistemas a plazo largo, pero a corto y medio plazo no hay ninguna inminencia que haya crisis de la pensiones. Desde 1971 la riqueza del Estado español se ha doblado. Si somos más ricos que nunca, ¿dónde está el dinero? Hay que cambiar el planteamiento de los gobiernos, porque no he encontrado una referencia al bienestar de los pensionistas.

El bienestar de los mayores les preocupa poco, porque aquí en Hego Euskal Herria el 71% de los pensionistas están por debajo del umbral de la pobreza.

En el Estado español llega al 84%. Hay que hacer un esfuerzo por desmitificar su planteamiento. Nos dicen que hay más viejos y menos trabajadores, lo que nos lleva a la consecuencia de que falta dinero. Hay que contestarles qué hacemos con los viejos, quién les mantendrá. Ésa es la clave, porque una vez que abandonas el trabajo ya no cuentan contigo.

¿Qué le parece que, a pesar de estos recortes y agresiones a los pensionistas y a los trabajadores, UGT y CCOO hayan apoyado las medidas derivadas del Pacto de Toledo desde 1995?

Tristemente son cómplices en el proceso de privatización de las pensiones. No son tontos. Lo justifican como complemento de las pensiones. Han asumido que las pensiones públicas están en peligro. Si fuera verdad, el complemento de las pensiones podría ser público también. En Catalunya una parte del aumento de salarios de los funcionarios va a fondos privados [como en la CAV] y no puedes renunciar. BBVA, con CCOO y UGT, tiene montada una empresa para gestionar las pensiones privadas. Lo justifican diciendo que si están es mejor, porque controlan ese tema. Pero eso les da un montón de dinero. Si ellos creen lo que dicen, es que están mal asesorados, y si no lo creen, es mucho más grave todavía. Qué capacidad van a tener frente a BBVA, si ni el BBVA la tiene.

El 27 en Hego Euskal Herria y en Galicia habrá huelga.

El Gobierno español tiene descontado eso, pero está bien. Hay que volver a recuperar la presencia y el poder desde abajo.

«Una tercera parte de lo que aportas al sistema privado de pensiones se va en comisiones»

¿Si no hay dinero en el sistema público para garantizar las pensiones, tampoco lo habrá en el privado?

Ése es otro de los problemas. Si de verdad no tenemos recursos, imagínate en una situación de guerra, hay racionamiento para todos. Pero nos dicen que no hay para sostener el sistema público, pero sí puedes hacer un plan de pensión privado. Hay dinero.

¿El sistema privado pierde?

Está perdiendo dinero por todas partes. ¿Cuánto tienes que tener para que te den una pensión privada similar a la pública? La patronal del sector Inverco indica que, para obtener una pensión de 898 euros al mes después de 35 años de cotización, tendrías que tener 225.000 euros acumulados y para tener una pensión de 2.400 euros, que es la máxima de la Seguridad Social, tendrías que tener acumulados 751.265 euros. Y, por supuesto, no está asegurado. Las cotizaciones sociales te aseguran la pensión, pero estos fondos privados no, porque los privados pierden. Está claro, nos quieren llevar a la ruina, a adelgazar el Estado de Bienestar para que se quede en un mero Estado Asistencial.

¿Pierde siempre el que menos tiene?

El que más tiene siempre es la banca y el sistema financiero. Según Ignacio Zubiri, un economista ortodoxo que ha estudiado este tema, el coste de las comisiones es el 37% de la pensión en 35 años, porque te cobran más de un 1% en comisiones. Una tercera parte de lo que aportas al sistema se va en comisiones para los bancos y las entidades. Es un coste altísimo.


Contra la fal·làcia de la inevitabilitat

Per Sandra Ezquerra [1]

Revolta Global, 12 de gener de 2011

La necessitat de reformar les pensions no és cap novetat en el panorama polític de l’Estat espanyol. Ja fa un parell de dècades que sentim que l’envelliment de la població fa augmentar la taxa de dependència, i el caràcter suposadament neutral i científic d’aquesta afirmació ha dificultat l’articulació d’una resposta capaç de rebatre l’aparent inevitabilitat de reformar (és a dir, reduir i fer més inaccessibles) les pensions. Aquesta dificultat de rèplica argumental s’agreuja en un context protagonitzat per la crisi fiscal, on les retallades en despesa pública social cada cop més són presentades pel govern com l’única i indiscutible solució.

Si ens aturem a desgranar l’argument de la suposada inevitabilitat de la reforma descobrim, no obstant, que s’hi conjuguen dos elements. El primer rau en què, com a resultat del creixement de l’esperança de vida durant les darreres dècades fruit d’importants avenços mèdics i tecnològics, d’aquí a uns anys no hi haurà suficients persones cotitzant per suportar el pes de les que per edat ja no ho facin. Això es veurà reforçat pel declivi en les taxes de fertilitat a Catalunya i l’Estat espanyol, que darrerament s’han situat entre les més baixes del món. Les dones actualment en edat reproductiva no només hem posposat l’edat de tenir fills sinó que a més hem reduït el seu nombre en una proporció considerable en relació a les generacions anteriors. Això està tenint un impacte indiscutible sobre el creixement de la taxa de dependència.

Tanmateix, les equacions matemàtiques utilitzades pels polítics no deriven necessàriament ni en la insostenibilitat d’un dels pilars fonamentals de l’Estat del benestar ni a la inevitabilitat de la reforma de les pensions. Tampoc incorporen tota la complexitat del panorama social actual. La pregunta que en realitat ens hauríem d’estar formulant és, per què decideixen les dones tenir pocs fills o no tenir-ne?

La resposta rau principalment en el desfasament existent entre la nostra incorporació generalitzada en el mercat laboral durant les últimes dècades i la minsa creació d’oportunitats per compatibilitzar aquesta nova presència amb el rol de mares i curadores que se’ns imposa socialment. Aquest desfasament fa que sovint les dones hàgim de triar entre la maternitat o el treball remunerat fora de la llar. No escollir sovint significa enfrontar-se a kafkians malabarismes per poder conciliar i, tenint en compte la feblesa de les polítiques públiques actuals de suport a les famílies, això fa que moltes acabem decidint o no ser mares o no ser treballadores remunerades. L’enquistament d’aquest dilema es troba profundament relacionat amb el fet que la taxa d’activitat femenina a l’Estat espanyol es situa en aquests moments entre les més baixes de la Unió Europea, fet que afecta negativament tant la competitivitat de l’economia com les arques públiques i, de retruc, el finançament, entre d’altres, de les pensions.

Si realment volem donar una resposta a la crisi de dependència que se’ns ve a sobre comencem per visibilitzar que es pot i cal fer-ho des de l’esquerra: enfortint l’Estat de benestar i no encongint-lo cada cop més. Apostem per una reducció de la jornada laboral que permeti tant a dones com a homes gaudir de temps per tenir fills i cura d’ells; exigim una xarxa de serveis socials finançada per l’Estat que garanteixi el suport a la maternitat i la paternitat i que acabi d’una vegada per totes amb el pervers binomi feina-família; invertim recursos públics en la creació d’ocupació de qualitat que afavoreixi la incorporació laboral de les dones sense que per això hàgim de renunciar a tenir una família; creem un model de benestar que defineixi la reproducció social com a responsabilitat d’homes, de dones, de l’Estat, de l’economia. Tot això tindria un important impacte a mig termini en un dels principals factors darrere el tan temut problema demogràfic sense haver de reduir ni en un euro la despesa en jubilacions. També significaria un gir substancial respecte l’espiral de mesures neoliberals a la que portem dos anys abocats per apaivagar la còlera dels “mercats”.

Front a la fal·laç inevitabilitat de la reforma de les pensions l’única resposta sostenible i valenta passa per augmentar drets i no per retallar-los. Ens queda poc temps però val la pena intentar-ho. Hi ha massa en joc com per no fer-ho.

http://intersecciones.wordpress.com

+ Info:

LA PROPUESTA DE LOS 100 ECONOMISTAS SOBRE LAS PENSIONES. Errores, medias verdades y silencios al servicio de la banca. Juan Torres López, Vicenç Navarro


A la mateixa secció:


Romper las cadenas de las deudas privadas ilegítimas (II)


Romper el círculo vicioso de las deudas privadas ilegítimas (I)


Un balance: 10 años de la ley de protección contra la dependencia


Baix Segura: Más de 1000 personas acuden a la manifestación en defensa de las pensiones públicas en Torrevella


Dejemos de pensar que sabemos más que los pobres y apliquemos de una vez la renta básica


Estado español 1985-2017: 32 años avanzando en la destrucción del sistema público de pensiones


El negocio del rescate: ¿Quién se beneficia de los rescates bancarios en la UE?


Alacant: Mediación intercultural en peligro


La ceremonia de la confusión: el copago de las medicinas por los pensionistas.


La gran crisis de las pensiones privadas

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