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Anticapitalistes
  
dilluns 21 de novembre de 2005 | Miguel Ángel Pavón García
Aigua i diàleg


La Plataforma Agua y Diálogo, que agrupa a diversos colectivos y fuerzas políticas de Alicante, se constituyó a principios de septiembre de este año para rebajar la crispación generada entre las comarcas valencianas afectadas por el trasvase Júcar-Vinalopó y para establecer un nuevo marco a la solución de los problemas hídricos del Vinalopó mediante el diálogo entre todas las partes. El trasvase planteado por el anterior Gobierno central con una toma en Cortes de Pallás a fin de trasvasar 80 hm3 anuales con el supuesto objetivo de recuperar los sobreexplotados acuíferos del Vinalopó, en realidad se apoyaba en el ya derogado trasvase del Ebro. Se trataba de sustituir por agua del Ebro (que entraría en el sistema del Júcar) 80 hm3 que se derivarían a Alicante con el objetivo básico de garantizar la continuidad de los procesos de urbanización en las comarcas litorales de L’Alacantí y la Marina Baixa. Al cambiar el Gobierno central y derogarse el trasvase del Ebro, se comprueba que no hay posibilidad de trasvasar 80 hm3 en Cortes, a no ser que se pretenda dejar al Júcar y a sus ecosistemas y regadíos asociados en una situación extremadamente precaria, corriéndose el peligro de iniciarse un proceso de degradación similar al ya experimentado por el río Segura en Alicante.Los propios agricultores de La Ribera del Júcar se dan cuenta de la situación y se oponen al trasvase desde Cortes, resurgiendo la opción del Azud de La Marquesa, en el tramo final del Júcar, junto a Cullera, como una opción de consenso que podría resolver el conflicto a la vez que permitiría cumplir la exigencia europea de garantizar un caudal ecológico en el Júcar. En efecto, mientras que con la toma en Cortes el caudal ecológico del Júcar sería prácticamente inexistente entre Cortes y La Marquesa, con la toma en La Marquesa el agua permanecería en el río cumpliendo una función ambiental.

Lamentablemente, en vez de mediar en el conflicto en favor de soluciones de consenso, la Generalitat y la Junta Central de Usuarios (con Andrés Martínez al frente) lo alentan aún más, llegando a convocarse una manifestación el pasado 10 de septiembre en Alicante que fue un fracaso si tenemos en cuenta las expectativas creadas por los convocantes (se manifestaron no más de 10.000 personas frente a la cifra propagandística e irreal de 150.000 personas ofrecida por los convocantes). Finalmente, tras algunas propuestas absurdas, como la de hacer el trasvase con dos tomas, una en Cortes y otra en Cullera, el Ministerio de Medio Ambiente decide desechar la toma en Cortes en favor de la toma en Cullera, desde donde podrían trasvasarse 70 hm3 anuales de agua apta para el riego y con condiciones de prepotabilidad.

La supuesta mala calidad del agua del Júcar en La Marquesa es uno de los argumentos que manejan los defensores de la opción de Cortes. Recientemente varios miembros de Agua y Diálogo visitamos el Júcar y el Azud de la Marquesa, pudiendo comprobar que la calidad del agua no es tan mala como quieren hacernos creer determinados estamentos y entidades que en realidad lo que buscan es agua para su negocio urbanístico. El agua en La Marquesa es apta para un trasvase con fines agrícolas. El propio Catálogo Valenciano de Zonas Húmedas, aprobado por el Consell del PP en el año 2002, establece que la calidad del agua del Júcar en su desembocadura es apta para uso agrícola. Además, si el agua del Ebro en su desembocadura era considerada por el PP como de buena calidad, ¿por qué el agua del Júcar en Cullera es de mala calidad cuando presenta parámetros de calidad iguales o incluso superiores a la del Ebro? De hecho, estamos seguros de que los agricultores del Vinalopó o del Segura se la disputarían hasta la última gota si pudieran disponer de ella. Es cierto que hay actuaciones aún pendientes para mejorar la calidad del agua en La Marquesa (depuradoras de Alzira y Carcaixent) pero precisamente la toma en La Marquesa es un estímulo para que esas actuaciones aceleren su ejecución a fin de mejorar la calidad del agua que se trasvasará al Vinalopó. Por todo ello nos parece irresponsable la actitud del presidente de la Junta Central de Usuarios, Andrés Martínez, al plantear que si el trasvase se hace desde La Marquesa los usuarios renunciarán al agua del Júcar. ¿Realmente es ese el sentir de la mayoría de los agricultores del Vinalopó?

Aunque varios colectivos de Agua y Diálogo ven el trasvase desde Cullera como un mal menor frente a la opción de Cortes, desde la Plataforma en su conjunto se acepta el trasvase desde Cullera a fin de favorecer la resolución de un conflicto que puede crispar de forma muy preocupante al conjunto de la sociedad valenciana. No obstante, el trasvase no es en absoluto la única solución a los problemas hídricos del Vinalopó. Desde Agua y Diálogo reivindicamos que esa solución pasa por un planteamiento integral que aproveche las distintas opciones que ofrece la tecnología actual: medidas de ahorro y eficiencia, reutilización de aguas residuales depuradas y el recurso a la desalación de agua marina. También consideramos fundamental contener la avalancha de programas urbanísticos que pretenden recalificar millones y millones de metros cuadrados de nuestro territorio, incluidas las comarcas del Vinalopó, para construir cientos de miles de nuevas viviendas y numerosos campos de golf. Creemos que una ordenación del territorio ajustada a las disponibilidades reales de los recursos hídricos es una asignatura pendiente que urge afrontar cuanto antes.

La desalación de agua marina en L’Alacantí y la Marina Baixa, comarcas inicialmente beneficiarias del trasvase, ha de jugar un importante papel en la recuperación de los acuíferos del Vinalopó. La desaladora de Agua Amarga, en Alicante, que ya produce 18 hm3 anuales, va a ampliarse hasta conseguir una capacidad de 42 hm3 anuales. También se ha proyectado otra desaladora en El Campello. Independientemente de los impactos ambientales asociados a las desaladoras, unos impactos que existen y que son más o menos corregibles, consideramos que los caudales desalados e inyectados en la red deberían liberar recursos en los acuíferos del Vinalopó, unos recursos que actualmente se extraen para abastecer de agua potable al litoral de Alicante. Sería lógico que conforme se inyectara agua desalada a la red disminuyeran las extracciones de los acuíferos del Vinalopó, una sustitución de caudales contemplada por la propia Confederación Hidrográfica del Júcar en una reciente resolución por la que se aprueban determinadas concesiones de aguas subterráneas en el Alto Vinalopó para abastecimiento urbano en el litoral. Esperamos que la Confederación lleve a la práctica esa progresiva sustitución de caudales.

El uso agrícola de las aguas trasvasadas desde Cullera también contribuiría a esa recuperación de los acuíferos, al igual que la reutilización agrícola de una parte importante de las aguas residuales depuradas en el área metropolitana de Alicante. Actualmente, de los casi 40 hm3 que se depuran anualmente apenas sí se reutilizan 7 hm3, vertiéndose el resto al mar en lo que constituye un monumental ejemplo de despilfarro hídrico. La construcción de las depuradoras pendientes en el Vinalopó (Novelda y Monforte) y la mejora de las depuradoras ya existentes también pueden aportar su contribución a la recuperación de los acuíferos. En total podríamos contar, entre medidas de ahorro y eficiencia, uso de aguas residuales depuradas para riego agrícola y uso de aguas desaladas para abastecimiento en el litoral, con un volumen de agua liberado en los acuíferos del Vinalopó igual o incluso mayor al volumen trasvasable desde el Júcar en Cullera. Quedarían así garantizados a medio y largo plazo la recuperación y el uso sostenible de los acuíferos del Vinalopó, una garantía que permitiría iniciar el proceso de regeneración ambiental del actualmente deteriorado río Vinalopó. El objetivo de conseguir un caudal ecológico para el Vinalopó y la recuperación ambiental de sus riberas y del conjunto de humedales asociados al río y a sus acuíferos, todos ellos protegidos en el Catálogo Valenciano de Zonas Húmedas (Lagunas de Salinas y de Villena, Embalses de Elda y de Elche, Salinas de Santa Pola), no es un imposible, es un largo camino que puede iniciarse introduciendo lo que se ha denominado como nueva cultura del agua en la realidad de nuestras comarcas.

(*) Firman también este artículo en representación de la Plataforma Agua y Diálogo: Antonio Estevan (Fundación Nueva Cultura del Agua) y Carlos Arribas (Ecologistes en Acció del País Valencià).


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